Llegó el momento (ese que hace unos meses parecía tan lejano) de subirse al avión, mejor dicho a tres, y plantarse en Concepción, Chile.
Una odisea.
Madrid-Sao Paulo 11 horas de vuelo, gran parte “durmiendo”, la comida normalita y cada asiento equipado con una tele pequeña para entretenerse.
Espera en Sao Paulo de una hora para subirse al siguiente avión.
Sao Paulo-Santiago 5 horas más incómodas (me despertaron 2 veces las azafatas…) con vista a Los Andes impresionante, parece que están cubiertos de azúcar glas y que son de chocolate por su color marrón jeje.
Llegada a Santiago, entrada al país. Hay que pasar el control policial, te fichan, y la aduana muy estricta (menos mal que no llevaba jamón porque lo tiran jeje). Lo más pesado fue la espera en el aeropuerto para el tercer vuelo, unas seis horas.
Santiago-Concepción 1hora, con lo que llevaba ya en el cuerpo se pasó volando.
Nos recogieron en el aeropuerto, nos enseñaron la ciudad y nos llevaron al hotel.
Al día siguiente, tras un merecido descanso, fuimos a la universidad, la cual está cerrada por vacaciones hasta el 28 y no podemos hacer los trámites de registro en la ciudad ya que necesitamos un papel de la uni (más papeleo…pero en unos días).
Ya dispongo de celular y de pesos chilenos jeje. Intentamos abrirnos una cuenta bancaria pero no es posible al estar sólo 6 meses, es poco tiempo.
Destacar que el Centro español está situado en pleno centro y que es muy fácil orientarse y moverse por la ciudad ya que se organiza por cuadras (calles en paralelo y perpendiculares). Caminando por la ciudad también hemos localizado un liceo francés y un centro cultural francés además de consulados de varios países.
Por ahora comemos en bares lo que conlleva tener que descifrar la carta. Unos ejemplos: Choclo = Maíz, Frutilla = Fresa. Vamos a tener que hacernos un diccionario Chileno-Español que además tenga una sección de palabras prohibidas jeje.
Seguimos con nuestra búsqueda e intentando arrendar un departamento.
